Hace tiempo le he estado dando vueltas a la idea de narrar diversas historias que han conformado mi propia teleserie sentimental. Es una suerte de tópico recurrente, un tema que progresa de forma veloz y que, si hubiera que definirlo desde la cultura de las redes sociales, podría sintetizarse en: "wow, esto escaló rápido". Se trata de amor, aventuras pasajeras y otros sucedáneos: una suerte de autoficción en torno a las diversas anécdotas de corte amoroso que han configurado en gran parte mi fuente de sabiduría (y muchas veces estupidez). Si el amor hay que escribirlo, ¿por qué no escribir sobre esas otras hierbas tangenciales? Aquí empieza entonces la aventura de recopilar y narrar de forma fragmentaria distintos momentos que, sin afán de ofender a nadie, saldrán desde mi perspectiva, porque conocer el otro lado de cada recuerdo es una tarea difícil que, por ahora, no me interesa emprender.
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